Siempre me ha
gustado correr. Como las pesas me aburrían, cada vez que tomaba unas libritas
comenzaba a correr, pero lo dejaba, volvía a aumentar las libritas y volvía a
correr…
Luego de llevar
por primera vez a mi perro a la playa en diciembre del 2012 y ver las fotos de
ese día, me vi con una gordura atroz que lo convirtieron en una pesadilla. Así
fue como el 2 de enero comencé a correr. Fue poco, sin disciplina y lo hacia
principalmente para prepararme a un entrenamiento de aproximadamente un mes que
debía realizar a principios de año.
Llegó el
entrenamiento y era pura corredera. Al concluir me sentía con una condición física
tremenda, pensaba que si dejaba de hacer ejercicios jamás iba a estar así de
nuevo. Pues comencé a hacer pesas seriamente por primera vez en mi vida. Además
corría, me compre una bicicleta y llego el día.
Gatorade 10k.
(10 de marzo del 2013). Mi primer 10K, mi primer reto. Eso despertó algo nuevo.
Correr por correr sin mirar a quien. A este le siguió el Santiago Corre, un
fondo a la Toma con el Corre y Bebe de 22K, el 15K de Maratonistas de la
Hispaniola, el Medio Maratón Lowenbrau, 10k de Santo Domingo Este, el 5K One
Way, el Duatlón Off Road, 8K de los Juegos de la Juventud, 10K Cocuyo y por último
el 30K Madrugador.
Todas estas
carreras son realizadas por un asunto de satisfacción personal, de tener una
mejor salud, de hacer ejercicios, pero sobre todo por entrar a mi habitación y
ver todas esas medallas colgando de la pared. Eso me llena de orgullo.
Por ahí debe
haber muchas historias como la mía. No soy el único y esta fiebre del running
que estamos viviendo, no debería verse como que "Todo es una moda",
porque en verdad somos un reguero de locos que simplemente salimos a correr. Y
yo soy el corredor solitario, el que corre con todos y no corre con nadie!


