Un momento que se detuvo. Fue fulminante pensar en todo lo que le era posible pensar. Algún momento detenido en el tiempo, más perfectamente errado no podría ser.
Considerando tantos momentos, unos días atrás le había obsesionado la idea de lo tenebrosamente fuerte que se estaba volviendo. Divagando, se construyó un misterioso instante, eliminando todo lo superficial que le estaba cubriendo.
Y conté.
Escuché una voz, estuvo cargada de un diminuto eco. Se sentía en la lejanía y se mezclaba en una enredadera hermosamente paradisíaca. Y me contó.
1- El primer amor no lo lloró. De manera inmediata y afortunada lo sustituyó por el segundo.
2- El segundo amor, fue amor. Dolió como el amor. Lloró.
3- El tercer amor, creyó ser excepcional. Fue tan singular como lo demás. Buscó en el techo y escuchando esa canción, trató de sentir… sintió pena; pero por más que quiso intentar, por más que quiso quitarse esa carga de su interior, de experimentar cualquier desmonte de presión… no lloró.
Esa voz, seguía explicándole. Pero estaba confundida, el mismo relator se sumergía en una inmensa confusión. Nunca nadie pudo explicar la razón, de porque nunca lloró.
La misma voz volvió en estos días, ya sabía la noticia. Sutilmente lanzó la pregunta que todos querían evitar: Como puede la noticia hacer llorar?
Sin esperar respondió: “es tan frágil depender de todo”. La misma quietud colmó el lugar de un silencio que sobrepasaba el alto volumen de los parlantes. Sus ojos transpiraban esa eterna confusión, aquella que se olvida al amanecer después de unos cálidos suspiros.
La noticia colmó todo el espacio de mi habitación. Sus temas crearon decibeles que invadieron mi nuevo sonido.
En el plácido coma inducido, espero estés cantando tu canción.
“Todo se movió y es mejor quedarse quieto
pronto saldrá el sol
y algún daño repondremos
terco como soy
me quedo aquí
La tinta no seco
y en palabras dije muchas cosas
pero en mi corazón todavía queda
tanto por decir
tanto por decir
tanto por decir
no me voy...
me quedó aquí”
jueves, 20 de mayo de 2010
miércoles, 5 de mayo de 2010
El corazón se comió el tiempo
En un pequeño pueblo, ubicado en algún lugar de esos que son casi imperceptibles al alma y a los mapas, se conocieron unos jóvenes que coincidieron en encontrarse en el más plácido momento.
Sus mentes encontraron una paz, se miraban entonando unas delicadas visiones que podrían conducir a inexplicables predicciones. Sus alrededores estaban acompañados de corrientes de aires, no era necesario mediar palabras, era suficiente con escuchar el sonido del viento. El hálito que soplaba al unisonó, recorría los jardines provocando movimientos en el crecido pasto pareciendo un baile ensayado.
La brisa moviendo su pelo, su mano delicada tratando de mantener la postura de su abundante cabellera. Sus labios secos por el viento y su mirada fija en él. El mundo estaba quieto, detenido en el momento, intentando construir un espacio en el tiempo. Queriendo encantar las más apacibles virtudes circunstanciales deciden sentir el roce de sus comisuras labiales, como si hubieran recibido órdenes del viento que silbaba.
Al amor detuvo todo, sus corazones se entrelazaron en el más sereno de los besos. Se amaron.
Su tiempo les pareció una vida, larga como la duración de la condena, pero murió como el ciclo de la misma. El pidió perdón por conocerla, olvidando por completo los párrafos del pasado, aquellos que iniciaron estos versos.
Sus mentes encontraron una paz, se miraban entonando unas delicadas visiones que podrían conducir a inexplicables predicciones. Sus alrededores estaban acompañados de corrientes de aires, no era necesario mediar palabras, era suficiente con escuchar el sonido del viento. El hálito que soplaba al unisonó, recorría los jardines provocando movimientos en el crecido pasto pareciendo un baile ensayado.
La brisa moviendo su pelo, su mano delicada tratando de mantener la postura de su abundante cabellera. Sus labios secos por el viento y su mirada fija en él. El mundo estaba quieto, detenido en el momento, intentando construir un espacio en el tiempo. Queriendo encantar las más apacibles virtudes circunstanciales deciden sentir el roce de sus comisuras labiales, como si hubieran recibido órdenes del viento que silbaba.
Al amor detuvo todo, sus corazones se entrelazaron en el más sereno de los besos. Se amaron.
Su tiempo les pareció una vida, larga como la duración de la condena, pero murió como el ciclo de la misma. El pidió perdón por conocerla, olvidando por completo los párrafos del pasado, aquellos que iniciaron estos versos.
sábado, 2 de enero de 2010
El tiempo que pasa
Pasó el tiempo y no escribí
esos momentos que viví
tantas cosas que sentí
siempre recuerdo lo que fui.
Desde el 15 de noviembre no me acercaba por aquí; a pesar de tener mucho que contar no sentía algo por escribir. Fueron una infinidad de situaciones, acompañada de un diciembre muy ocupado que obligó a alejarme de la computadora los últimos tiempos.
En forma de brevedad: el blackout (con un relato extenso pendiente), mi bday (nada que contar), navidad (nada que contar), año nuevo (nada que contar) y la mudanza (siguiente párrafo).
Sucede que un día desperté con la increíble, magnifica y conmovedora idea de mudarme. Decidí apropiarme del cuarto de visitas de mi casa, el cual por tanto tiempo estuvo abandonado y en otros momentos desnaturalizado el origen de su construcción, "visitas". Entonces propuse la idea, siendo aceptada. Moví disparates, muebles, basura, limpié, pinté y limpié, hasta que me mudé. Luego acondicioné.
Con esto establecí mis primeros goals para el año 2010: tener privacidad, ponerme blanquito, no gastar dinero en calle, comprarme el PS3 y enfocarme en la $%@# tesis; ah y seguir cumpliendo un pequeño compromiso que había iniciado a finales del 2009.
Durante la mudanza sucedió que encontré muchos recuerdos, muy viejos y que no sabia que todavía los tenía. Encontré el libro cactus; es un cuaderno que tiene un enorme cactus en la portada, lo importante de este libro es que contiene 72 poemas inéditos escritos entre el 5 de febrero del 2002, hasta el 20 de abril del 2003. Que risa, cuanto recuerdo y en un momento pensé: como pasa el tiempo. Aquí va uno... Fechado el 17 de febrero del 2002:
"El percance aéreo
de un mensaje extranjero
mi corazón sereno
se hace trizas en tu sueño.
Tus mensajes llegan
los mios se enredan
aunque mas escribo en mis mensajes
es mas difícil evitar
el percance aéreo
de un mensaje extranjero.
El percance es el destino
de un error mal escrito
por haber escondido
tus mensajes mucho tiempo.
Es que leer sin cesar
tantas veces tus escritos
es poner en mis notas
lo poco que entiendo
el percance aéreo
de un mensaje extranjero.
El mensaje aéreo
de un percance extranjero
es poner en mis lineas
lo mucho que te quiero."
esos momentos que viví
tantas cosas que sentí
siempre recuerdo lo que fui.
Desde el 15 de noviembre no me acercaba por aquí; a pesar de tener mucho que contar no sentía algo por escribir. Fueron una infinidad de situaciones, acompañada de un diciembre muy ocupado que obligó a alejarme de la computadora los últimos tiempos.
En forma de brevedad: el blackout (con un relato extenso pendiente), mi bday (nada que contar), navidad (nada que contar), año nuevo (nada que contar) y la mudanza (siguiente párrafo).
Sucede que un día desperté con la increíble, magnifica y conmovedora idea de mudarme. Decidí apropiarme del cuarto de visitas de mi casa, el cual por tanto tiempo estuvo abandonado y en otros momentos desnaturalizado el origen de su construcción, "visitas". Entonces propuse la idea, siendo aceptada. Moví disparates, muebles, basura, limpié, pinté y limpié, hasta que me mudé. Luego acondicioné.
Con esto establecí mis primeros goals para el año 2010: tener privacidad, ponerme blanquito, no gastar dinero en calle, comprarme el PS3 y enfocarme en la $%@# tesis; ah y seguir cumpliendo un pequeño compromiso que había iniciado a finales del 2009.
Durante la mudanza sucedió que encontré muchos recuerdos, muy viejos y que no sabia que todavía los tenía. Encontré el libro cactus; es un cuaderno que tiene un enorme cactus en la portada, lo importante de este libro es que contiene 72 poemas inéditos escritos entre el 5 de febrero del 2002, hasta el 20 de abril del 2003. Que risa, cuanto recuerdo y en un momento pensé: como pasa el tiempo. Aquí va uno... Fechado el 17 de febrero del 2002:
"El percance aéreo
de un mensaje extranjero
mi corazón sereno
se hace trizas en tu sueño.
Tus mensajes llegan
los mios se enredan
aunque mas escribo en mis mensajes
es mas difícil evitar
el percance aéreo
de un mensaje extranjero.
El percance es el destino
de un error mal escrito
por haber escondido
tus mensajes mucho tiempo.
Es que leer sin cesar
tantas veces tus escritos
es poner en mis notas
lo poco que entiendo
el percance aéreo
de un mensaje extranjero.
El mensaje aéreo
de un percance extranjero
es poner en mis lineas
lo mucho que te quiero."
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