sábado, 10 de octubre de 2009

La decision


Me fui al Crucero Presidente!

Hace algunos jueves un llamado afecto mi atención, una voz femenina me informaba que había sido seleccionado para abordar el Crucero Presidente. Inmediatamente busque el calendario e imprimí un formulario de solicitud de vacaciones en la oficina.

Asistí a buscar mi premio, nos explicaron todo lo necesario y firmamos un descargo de responsabilidad. Lo más interesante de todo es que debíamos seleccionar a un acompañante para ir con nosotros. Como un método eficaz para hechar vainas y demostrarle a los panas que era verdad, la CND se encargo de publicar nuestros nombres en un periódico de circulación nacional, ahí fue que la cosa se puso buena. Un amigo economista calculó que el 64% de los ganadores eran mujeres.


Elección del acompañante:

10 días desastrosos. Pensar quien seria la persona ideal para acompañarme al mejor bonche de toda la historia de la República Dominicana. Esa decisión (talvez una de las mas grandes e importantes de mi vida) debía ser sometida al escrutinio mas intenso, cuidadoso, sabio, lógico y estratégico posible.

La utilización de algunos métodos científicos no estuvo de más; desde flip a coin hasta un extenso listado de posibilidades. En uno de los momentos de desesperación, aproximadamente en el día 4 o 5, había tenido algunos papelitos bien cortaditos y preparados para ser depositados en una tómbola.

La segunda persona que llamo para felicitarme, tenía buenas posibilidades de someterse a pruebas que hubiera podido declararla como acompañante. Ella me dijo que no era mujer de someterse a una tómbola y eso hizo la situación mucho más fácil. Ahora había una menos para elegir.

De todas formas estaba alucinando, parecido a estar perdido en una órbita galáctica, haciendo giros a través del espacio, sin saber en donde estar parado, cambiando trayectorias y regresando de nuevo al mismo lugar. Estaba confundido, mucho más lejos en el fin del mismo mundo. Pero una chispa surgió, la idea llegó como si hubiera respondido un SOS, todo venía del mismo modo en que se había perdido.

Al final de todo había considerado, que la más inteligente decisión era la que estaba a punto de tomar. Mi cabeza se abrió, el mundo me había mostrado las posibilidades y había elegido una de ellas.

Llevar a una mujer, si. Tenía que ser eso lo más conveniente. Sexo! Habría sexo los tres días, las dos noches, en todos los rincones del camarote, escondidos en un pasillo desolado de ese inmenso barco, habría sexo hasta en el restaurante cuando ya este cerrado a las 3 de la madrugada. Sexo en la mesita, en una cama, en la otra, en el piso, hasta en un maldito bote salvavidas.

Ufff..., eso hubiera sido lo ideal, creo yo. Pero mi decisión no fue esa. Mi decisión me lleno de una sabiduría, una sabiduría que ahora mismo escribiendo esto no logro entender un carajo de que fue lo que me llevo a pensar que llevar a una mujer y tener sexo como un maldito Porno Star, NO era la mejor decisión.
Mi cabeza se lleno de eso, pude diferenciar las cosas que me mostraba la vida. La vida a veces buena y a veces mala. La vida que te da los golpes y que te hace viejo, dándote la experiencia necesaria para determinar el porque de mi decisión.

No lleve a una mujer y no tuve sexo como un desenfrenado John Holmes. Todo lo contrario. Esto fue lo que pensé: “Si llevo a una mujer, esta mujer debía ser mi novia, porque si ella se lo hubiese ganado yo hubiera sido su acompañante y además es mi novia. Así que no tengo novia, entonces si llevo a otra mujer, que me asegura a mi que esa mujer que yo lleve me llevaría en el caso de que ella se lo gane”.

Wow. Yo no me lo creía, no pensaba ni imaginaba que pudiera tener una conceptualización de la vida más allá del sexo y cerveza por tres días. Lleve a mi hermano, yo estoy seguro que sería su acompañante si él hubiera sido el ganador, porque si no lo mato…

A pesar de que mi idea estaba un poco llegando a lo irracional, tenia la seguridad de que era lo suficientemente ideal y acertado. Un tipo me dijo que yo estaba planteando esa idea en una situación que no ha pasado. Imagino que ese pobre infeliz nunca había escuchado, jamás en su vida, lo que significa “Preveer”.

Existe otra persona que siempre creyó que seria quien me acompañaría, ese fue el momento determinante para todo, ahí mismo fue cuando me levante y quería gritar que yo soy el tipo mas sabio y rigurosamente calculador en la faz de la tierra, en realidad me volví a sentar porque había mucha gente para gritar eso. Aaah pero cuando llegué al carro lo grité y le dí un golpe al guía que me hizo sentir un poco de adrenalina circulando por cada rincón mi cuerpo. Sucede que esa persona no estaba de acuerdo con mi teoría, entonces le pregunte a quien llevaría ella y me dijo que a fulana y posiblemente “a mi”. Jajaja.

Aquí fue donde mi teoría se convirtió en ley.
Y bebimos cerveza!

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