jueves, 20 de mayo de 2010

Tanto por decir

Un momento que se detuvo. Fue fulminante pensar en todo lo que le era posible pensar. Algún momento detenido en el tiempo, más perfectamente errado no podría ser.

Considerando tantos momentos, unos días atrás le había obsesionado la idea de lo tenebrosamente fuerte que se estaba volviendo. Divagando, se construyó un misterioso instante, eliminando todo lo superficial que le estaba cubriendo.

Y conté.

Escuché una voz, estuvo cargada de un diminuto eco. Se sentía en la lejanía y se mezclaba en una enredadera hermosamente paradisíaca. Y me contó.

1- El primer amor no lo lloró. De manera inmediata y afortunada lo sustituyó por el segundo.
2- El segundo amor, fue amor. Dolió como el amor. Lloró.
3- El tercer amor, creyó ser excepcional. Fue tan singular como lo demás. Buscó en el techo y escuchando esa canción, trató de sentir… sintió pena; pero por más que quiso intentar, por más que quiso quitarse esa carga de su interior, de experimentar cualquier desmonte de presión… no lloró.

Esa voz, seguía explicándole. Pero estaba confundida, el mismo relator se sumergía en una inmensa confusión. Nunca nadie pudo explicar la razón, de porque nunca lloró.

La misma voz volvió en estos días, ya sabía la noticia. Sutilmente lanzó la pregunta que todos querían evitar: Como puede la noticia hacer llorar?

Sin esperar respondió: “es tan frágil depender de todo”. La misma quietud colmó el lugar de un silencio que sobrepasaba el alto volumen de los parlantes. Sus ojos transpiraban esa eterna confusión, aquella que se olvida al amanecer después de unos cálidos suspiros.

La noticia colmó todo el espacio de mi habitación. Sus temas crearon decibeles que invadieron mi nuevo sonido.

En el plácido coma inducido, espero estés cantando tu canción.

“Todo se movió y es mejor quedarse quieto
pronto saldrá el sol
y algún daño repondremos
terco como soy
me quedo aquí
La tinta no seco
y en palabras dije muchas cosas
pero en mi corazón todavía queda
tanto por decir
tanto por decir
tanto por decir
no me voy...
me quedó aquí”

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